{i1:1} Castigo de Edom {1:1} Esta es la visión de Abdías. Hemos oído un mensaje del SEÑOR, un mensajero fue enviado a decirles a las naciones: «¡Vamos! ¡Hagamos la guerra contra Edom!» Así dice el Señor DIOS acerca de Edom: {1:2} «He decidido que te voy a hacer insignificante entre las naciones y que te van a despreciar. {1:3} Tu arrogancia te ha perjudicado. Tú que habitas en las cuevas de la montaña, tu hogar queda en la cima. Pensaste: “¿Quién me derribará?” {1:4} Si te remontaras tan alto como el águila y colocaras tu nido entre las estrellas, aun de allí te arrojaría, dice el SEÑOR. {1:5} »¡Qué gran desastre estás a punto de sufrir! Si los ladrones vinieran de noche a robarte, algo dejarían, ¿verdad? Si los que recogen uvas vienen a tu viñedo, dejarían algunas ramas sin cosechar, ¿no es cierto? {1:6} Pero tú, Esaú, no tendrás la misma suerte. Tus enemigos no descansarán hasta encontrar incluso tus tesoros más escondidos. {1:7} Todos tus aliados te empujarán a la frontera, los que han hecho tratados de paz contigo te engañarán y te someterán. Los compañeros en que tanto confías te pondrán trampa sin que te des cuenta. {1:8} »En aquel día, dice el SEÑOR, destruiré a todos los sabios de Edom y a toda la inteligencia de la región montañosa de Esaú. {1:9} Que oiga esto la ciudad de Temán: hasta tus soldados serán presa del terror. Todos los hombres de la región montañosa de Esaú serán masacrados. {1:10} »Por la violencia con que atacaste a tu hermano Jacob, serás cubierto de vergüenza, serás borrado del mapa para siempre. {1:11} Te mantuviste al margen el día en que los enemigos de Israel se llevaron su riqueza. Hiciste eso cuando los extranjeros entraron por sus puertas. Ese día ellos vinieron y rifaron a Jerusalén para saber quién se quedaba con ella. Tú, Edom, fuiste como uno de ellos. {1:12} No te burles de tu hermano en el día de su desgracia; no celebres cuando acaban con los de Judá en el día de su ruina; no hables con altanería el día de su angustia. {1:13} No vengas a la puerta de la ciudad de mi pueblo en el día de su desastre; ni a burlarte de sus males en ese día desastroso. No tomes sus riquezas en el día de su desastre. {1:14} No te pares en el cruce de caminos para exterminar a sus fugitivos. No entregues a los sobrevivientes del día de la angustia. {1:15} »Porque el día del SEÑOR se acerca a todas las naciones. Así como hiciste con otros, te será hecho a ti. Tus malas acciones recaerán sobre tu cabeza. {1:16} Pues así como bebiste sobre mi monte santo, de igual manera tú y todas las naciones beberán continuamente. Beberán y engullirán hasta desaparecer sin dejar rastro. {i1:17} Restauración de Israel {1:17} »Pero el monte Sion será un lugar santo donde estarán los que se salvaron. Los descendientes de Jacob recobrarán sus posesiones. {1:18} Los descendientes de Jacob serán fuego y los de José serán llama. Pero los descendientes de Esaú serán estopa, y ellos los consumirán y los quemarán. No sobrevivirá ningún descendiente de Esaú, pues el SEÑOR lo ha decidido así». {1:19} La gente del Néguev poseerá el monte de Esaú, y la gente de la Sefelá poseerá la tierra de los filisteos. Ellos poseerán el territorio de Efraín y el territorio de Samaria, y Benjamín poseerá Galaad. {1:20} Ese ejército de israelitas, los exiliados, poseerán el territorio cananeo hasta Sarepta. Los desterrados de Jerusalén que viven en Sefarad tomarán posesión de las ciudades del Néguev. {1:21} Los libertadores subirán al monte Sion a gobernar la región montañosa de Esaú, y el reino y la soberanía serán del SEÑOR.