{i1:1} Juicios contra las naciones vecinas {1:1} Éstas son las palabras de Amós, que era un pastor de Tecoa. Tuvo una visión acerca de Israel durante los reinados de Uzías en Judá, y de Jeroboán hijo de Joás en Israel. Esto sucedió dos años antes del terremoto. {1:2} Amós dijo: Desde Sión, el Señor lanza un rugido; desde Jerusalén, deja oír su voz. Los campos de los pastores se marchitan, y la cumbre del Carmelo se queda seca. {1:3} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Damasco, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haber trillado a Galaad con trillos de hierro, {1:4} le prenderé fuego a la casa de Jazael, y éste consumirá los palacios de Ben Adad. {1:5} Quebraré los cerrojos de Damasco, destruiré a los habitantes de Bicat Avén y a los gobernadores de Bet Edén, y el pueblo de Siria será llevado a Quir. — Palabra del Señor. {1:6} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Gaza, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haberse llevado cautivo a todo un pueblo para entregárselo a Edom, {1:7} le prenderé fuego a la muralla de Gaza, y éste consumirá sus palacios. {1:8} Destruiré a los habitantes de Asdod y a los gobernadores de Ascalón. Descargaré mi mano sobre Ecrón y el resto de los filisteos perecerá. — Palabra del Señor. {1:9} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Tiro, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haberse llevado cautivo a todo un pueblo para entregárselo a Edom, sin acordarse del pacto de hermanos, {1:10} le prenderé fuego a la muralla de Tiro, y éste consumirá sus palacios. {1:11} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Edom, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por perseguir espada en mano a su hermano, violando así todo afecto natural, y por robarle siempre, y con furor guardarle rencor todo el tiempo, {1:12} le prenderé fuego a Temán, y éste consumirá los palacios de Bosra. {1:13} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de los hijos de Amón, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haber ensanchado su territorio y abrir en canal a las mujeres de Galaad, a pesar de que estaban encintas, {1:14} le prenderé fuego a la muralla de Rabá, y éste consumirá sus palacios con el estruendo de un día de batalla, ¡con el estruendo de un día tempestuoso!, {1:15} y su rey y todos sus príncipes serán llevados al cautiverio. — Palabra del Señor. {2:1} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Moab, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haber quemado los huesos del rey de Edom hasta reducirlos a cenizas, {2:2} le prenderé fuego a Moab, y éste consumirá los palacios de Queriot. Moab morirá en medio de gran tumulto, con gran estrépito y sonido de trompeta. {2:3} Y quitaré de en medio al juez, y con él mataré a todos sus príncipes. — Palabra del Señor. {2:4} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Judá, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Por haber menospreciado mi ley y por no cumplir con mis ordenanzas; por haber seguido a falsos ídolos, tras los cuales se descarriaron sus padres, {2:5} le prenderé fuego a Judá, y éste consumirá los palacios de Jerusalén. {i2:6} Juicio contra Israel {2:6} Así ha dicho el Señor: Por tres pecados de Israel, y por el cuarto, no revocaré su castigo. Porque han vendido al justo por dinero, y al pobre por un par de zapatos; {2:7} han aplastado en el suelo a los desvalidos, han torcido el camino de los humildes; ¡hijos y padres profanan mi santo nombre al acostarse con la misma joven! {2:8} Junto a cualquier altar se acuestan sobre las ropas que reciben en empeño, y en la casa de sus dioses se embriagan con el vino que reciben como multa. {2:9} Ante sus ojos destruí a los amorreos; derribé sus frutos y les arranqué las raíces, aun cuando eran altos como los cedros y fuertes como las encinas. {2:10} A ustedes los saqué de Egipto, y cuarenta años los guié por el desierto hasta hacerlos dueños del territorio amorreo. {2:11} A algunos de sus hijos los hice profetas, y a otros los aparté para ser nazareos. ¿Acaso esto no es así, hijos de Israel? — Palabra del Señor. {2:12} Pero ustedes dieron vino a los nazareos, y a los profetas les mandaron no profetizar. {2:13} Por eso, voy a apretarlos allí donde están, como se aprieta un carro lleno de gavillas. {2:14} Ni el ligero de pies podrá escapar, ni el fuerte podrá recurrir a su fuerza, ni el valiente podrá ponerse a salvo. {2:15} Tampoco podrán resistir los arqueros, ni escaparán los que más veloces corran, ni se salvarán los que tengan caballos. {2:16} Cuando llegue ese día, ¡aun los más valientes huirán desnudos! — Palabra del Señor. {i3:1} El rugido del león {3:1} Hijos de Israel, ésta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra ustedes, contra toda la familia que él sacó de la tierra de Egipto. Escuchen bien: {3:2} «Sólo a ustedes los he elegido de entre todas las familias de la tierra. Por lo tanto, yo los castigaré por todas sus maldades.» {3:3} ¿Andan dos juntos, si no están de acuerdo? {3:4} ¿Ruge el león en la selva sin que haya presa? ¿Ruge el cachorro en su guarida, sin apresar nada? {3:5} ¿Cae el ave en la trampa, sin que haya cazador? ¿Salta del suelo la trampa sin que haya atrapado algo? {3:6} ¿Se da la alarma en la ciudad, sin que el pueblo se alborote? ¿Pasa algo malo en la ciudad, que el Señor no haya hecho? {3:7} Lo cierto es que nada hace el Señor sin antes revelarlo a sus siervos los profetas. {3:8} Si el león ruge, ¿quién no tiembla? Si el Señor habla, ¿quién no profetiza? {i3:9} Destrucción de Samaria {3:9} Proclamen en los palacios de Asdod, y en los palacios de Egipto, y digan: «Reúnanse sobre los montes de Samaria, y vean cuánta opresión y violencia se comete en esa ciudad. {3:10} No saben hacer lo recto. En sus palacios atesoran el fruto de su rapiña.» — Palabra del Señor. {3:11} Por lo tanto, así ha dicho el Señor: «De todos los rincones de la tierra vendrá un enemigo, y derribará tu fortaleza y saqueará tus palacios.» {3:12} Así ha dicho el Señor: «Los hijos de Israel, que en Samaria se entronizan en el borde de una cama o en el costado de un diván, escaparán como cuando un pastor logra rescatar, de las fauces del león, sólo dos piernas de una oveja, o la punta de una oreja. {3:13} »¡Escuchen esto, y háganlo saber a la casa de Jacob! — Palabra del Señor, el Dios de los ejércitos. {3:14} »El día que yo castigue las rebeliones de Israel, derribaré también los altares de Betel. Los cuernos del altar serán tronchados, y rodarán por tierra. {3:15} Además, derribaré la casa de invierno y la casa de verano, y pondré fin a las casas de marfil. ¡Muchas casas quedarán en ruinas!» — Palabra del Señor. {4:1} Ustedes, vacas de Basán, que están en el monte de Samaria; que oprimen a los pobres y quebrantan a los menesterosos; que ordenan a sus esposos llevarles vino para embriagarse, oigan esta palabra: {4:2} El Señor ha jurado por su santidad: «Vienen días en que ustedes serán arrastradas con ganchos, y sus descendientes con anzuelos de pescador. {4:3} Saldrán en fila por las brechas una tras otra, y serán expulsadas del palacio — Palabra del Señor. {i4:4} A pesar del castigo, Israel no aprende {4:4} »¡Vayan a Betel, y sigan pecando! ¡Aumenten sus rebeldías en Gilgal! ¡Traigan sus sacrificios cada mañana, y sus diezmos cada tres días! {4:5} Hijos de Israel, ¡ofrezcan sacrificios de alabanza con pan leudado, y háganlo saber! ¡Anuncien sus ofrendas voluntarias, ya que así lo quieren! — Palabra del Señor. {4:6} »Yo les hice pasar hambre en todas sus ciudades, y hubo falta de pan en todos sus pueblos, ¡pero ustedes no se volvieron a mí! — Palabra del Señor. {4:7} »También les detuve la lluvia tres meses antes de la siega. Sobre una ciudad hacía llover, y sobre otra no; en una parte llovía, y la parte donde no llovía se secó. {4:8} La gente de dos o tres ciudades venía a una sola ciudad para beber agua, pero no saciaban su sed. A pesar de eso, ¡ustedes no se volvieron a mí! — Palabra del Señor. {4:9} »Los herí con viento solano y con oruga. La langosta devoró la multitud de sus huertos y viñas, y sus higueras y olivares, ¡pero ustedes no se volvieron a mí! — Palabra del Señor. {4:10} »Envié contra ustedes mortandad, tal y como lo hice en Egipto. Maté a filo de espada a sus jóvenes; dejé que sus caballos fueran capturados, y además hice que el hedor de sus campamentos les llegara hasta las narices, ¡pero ustedes no se volvieron a mí! — Palabra del Señor. {4:11} »Los trastorné como cuando trastorné a Sodoma y Gomorra. Hasta parecían un tizón retirado del fuego. ¡Pero ustedes no se volvieron a mí! — Palabra del Señor. {4:12} »Por lo tanto, Israel, voy a darte el trato que mereces; y puesto que así te voy a tratar, ¡prepárate, Israel, para encontrarte con tu Dios!» {4:13} ¡Aquí está el que forma los montes! ¡Aquí está el Creador del viento! ¡El que nos da a conocer sus planes! ¡El que convierte en luz las tinieblas! ¡El que recorre las alturas de la tierra! ¡Su nombre es el Señor, Dios de los ejércitos! {i5:1} Llamado al arrepentimiento {5:1} Ustedes, pueblo de Israel, oigan este canto fúnebre que elevo por ustedes. {5:2} La virginal Israel ha caído, y no volverá a levantarse. Se halla postrada, en el suelo, y no hay quien la levante. {5:3} Porque así ha dicho el Señor: «La ciudad que salga con mil soldados volverá con sólo cien, y la que salga con cien volverá con sólo diez. Así será en todo Israel.» {5:4} Pero también así ha dicho el Señor al pueblo de Israel: «Si ustedes me buscan, vivirán. {5:5} Pero no me busquen en Betel, ni vayan a Gilgal, ni pasen por Berseba. Porque los de Gilgal serán llevados al cautiverio, y los de Betel serán exterminados. {5:6} Búsquenme a mí, el Señor, y vivirán. De lo contrario, arremeteré como un fuego contra la tribu de José, y la consumiré y no habrá en Betel quien pueda apagar el fuego.» {5:7} Ustedes, los que convierten el juicio en amargura y arrojan por el suelo la justicia, {5:8} busquen al Creador de las Pléyades y el Orión, al que convierte en luz las tinieblas y hace que el día se oscurezca como la noche; al que llama a las aguas del mar y las derrama sobre la faz de la tierra. ¡Su nombre es el Señor! {5:9} El Señor despoja de su fuerza al violento, y trae la ruina sobre sus baluartes. {5:10} Pero ustedes aborrecen a quienes los reprenden en las puertas de la ciudad; detestan a los que hablan con rectitud. {5:11} Por lo tanto, y puesto que ustedes ultrajan a los pobres y le cobran impuestos por su trigo, jamás habitarán las casas de piedra labrada que han construido, ni beberán jamás el vino de las hermosas viñas que plantaron. {5:12} Yo sé muy bien que ustedes son muy rebeldes, y que cometen grandes pecados; sé también que oprimen a la gente honrada, que reciben soborno, y que en los tribunales impiden que los pobres ganen sus pleitos. {5:13} ¡Vivimos en tiempos tan corruptos, que la gente prudente prefiere callar! {5:14} Busquen lo bueno, y no lo malo, y vivirán. Así el Señor, el Dios de los ejércitos, estará con ustedes, como dicen que está. {5:15} Aborrezcan el mal; amen el bien. En los tribunales, impartan justicia. Tal vez entonces el Señor y Dios de los ejércitos tendrá piedad del remanente de José. {5:16} Por lo tanto, así ha dicho el Señor y Dios de los ejércitos: «En todas las plazas habrá llanto, y en todas las calles se quejarán. Al labrador lo llamarán a guardar luto, y a los que sepan cantar endechas, a endechar. {5:17} Cuando yo pase en medio de ustedes, en todas las viñas habrá llanto.» — Palabra del Señor. {5:18} ¡Ay de los que anhelan que llegue el día del Señor! ¿Para qué quieren que llegue el día del Señor? Será un día de tinieblas, y no de luz. {5:19} Será como cuando alguien huye de un león, y se topa con un oso. O como cuando alguien entra en su casa y, al apoyarse en la pared, una culebra le muerde la mano. {5:20} El día del Señor no será de luz, sino de tinieblas. ¡Será un día sombrío, sin resplandor alguno! {5:21} «Yo aborrezco sus fiestas solemnes. ¡No las soporto, ni me complacen sus reuniones! {5:22} Cuando me ofrezcan sus ofrendas y holocaustos, no los recibiré, ni miraré los animales engordados que me presenten como ofrendas de paz. {5:23} Alejen de mí la multitud de sus cantos. No quiero escuchar las melodías de sus liras. {5:24} Prefiero que fluya la justicia como un río, y que el derecho mane como un impetuoso arroyo. {5:25} »¿Acaso en los cuarenta años en el desierto, ustedes los israelitas me ofrecieron sacrificios y ofrendas? {5:26} Al contrario, ¡llevaban en andas el tabernáculo de sus ídolos Moloc y Quiún, cuya estrella ustedes mismos se hicieron! {5:27} Por eso haré que a ustedes se los lleven más allá de Damasco.» — Palabra del Señor, cuyo nombre es el Dios de los ejércitos. {i6:1} Destrucción de Israel {6:1} ¡Ay de ustedes, los que viven tranquilos en Sión! ¡Ay de ustedes, los que viven confiados en el monte de Samaria! ¡Ustedes, que son la gente notable e importante entre las naciones, y a quienes acude la casa de Israel! {6:2} Pasen a Calne, y miren. De allí, vayan a la gran ciudad de Jamat, y prosigan luego a Gat de los filisteos. Vean si aquellos reinos son mejores que estos reinos, y si su territorio es más extenso que el de ustedes. {6:3} ¡Ay de ustedes, que creen posponer el día de la calamidad, pero hacen que se acerque el reino de la violencia! {6:4} Ustedes duermen en camas de marfil, y reposan sobre sus divanes; se alimentan con los corderos del rebaño y con los novillos que sacan del engordadero; {6:5} gorjean al son de la flauta y, como si fueran David, inventan instrumentos musicales; {6:6} beben vino en grandes copas y se perfuman con las mejores fragancias, ¡pero nada les importa que José se halle en el desastre! {6:7} Por eso, van a encabezar a los que marchan al exilio. ¡Ha llegado el fin de tantos festines! {6:8} Nuestro Señor y Dios ha jurado por sí mismo. El Señor y Dios de los ejércitos ha dicho: «No soporto la soberbia de Jacob. Aborrezco sus palacios. Por eso voy a entregar al enemigo la ciudad y todo lo que hay en ella.» {6:9} Va a suceder que, si en una casa quedan con vida diez hombres, esos diez morirán. {6:10} Y si el pariente de algún difunto quiere sacar de la casa los huesos para quemarlos, dirá a quien esté en el fondo de la casa: «¿Hay todavía alguien contigo?» Y si aquél contesta que no, éste dirá: «Calla, no vaya a suceder que mencionemos el nombre del Señor.» {6:11} En efecto, el Señor ha dado la orden de reducir a escombros la casa mayor, y de abrir brechas en la casa menor. {6:12} ¿Acaso corren los caballos por las peñas? ¿O se ara en ellas con bueyes? Entonces, ¿por qué ustedes han convertido la justicia en veneno, y el fruto del derecho en amargura? {6:13} «¿Ustedes se alegran por Lodebar, y se jactan de haber conquistado Carnayin con sus propias fuerzas? {6:14} Pues tomen en cuenta, israelitas, que yo voy a lanzar contra ustedes una nación que los oprimirá desde la entrada de Jamat hasta el arroyo del Arabá.» — Palabra del Señor y Dios de los ejércitos. {i7:1} Tres visiones de destrucción {7:1} Esto es lo que el Señor me hizo ver: Estaba él criando langostas en el tiempo en que empieza a crecer el heno tardío, es decir, el heno tardío que sale después de las cosechas del rey. {7:2} Y cuando las langostas acabaron de comerse toda la hierba de la tierra, yo le dije: «Señor, Señor, ¡por favor, perdona a Jacob! ¿Quién podrá levantarlo, si aún es tan pequeño?» {7:3} Y el Señor cambió de parecer, y dijo: «No lo voy a hacer.» {7:4} El Señor también me hizo ver esto: Estaba el Señor convocando a juicio por medio del fuego. Y el fuego consumió el gran abismo, y consumió también parte de la tierra. {7:5} Yo le dije: «Señor, Señor, ¡deténte por favor! ¿Quién podrá levantar a Jacob, si aún es tan pequeño?» {7:6} Y el Señor cambió de parecer, y dijo: «Esto tampoco lo voy a hacer.» {7:7} El Señor también me hizo ver esto: Estaba el Señor junto a un muro construido a plomo, y tenía en la mano una plomada de albañil. {7:8} Y el Señor me dijo: «¿Qué es lo que ves, Amós?» Y yo le dije: «Veo una plomada de albañil.» Entonces el Señor me dijo: «Voy a medir a mi pueblo Israel con una plomada de albañil. ¡No voy a pasarle una más! {7:9} Voy a destruir los lugares altos de Isaac, y a dejar en ruinas los santuarios de Israel. Además, voy a levantar la espada contra la casa de Jeroboán.» {i7:10} Amós y Amasías {7:10} Amasías, el sacerdote de Betel, mandó a decir a Jeroboán, rey de Israel: «Amós anda entre los de la casa de Israel conspirando contra ti. El país no puede seguir soportando todas sus palabras. {7:11} A decir verdad, esto es lo que ha dicho Amós: “Jeroboán morirá a filo de espada, y los israelitas serán llevados de su tierra al cautiverio.”» {7:12} Además, Amasías le dijo a Amós: «Tú, vidente, ¡largo de aquí! ¡Vete a la tierra de Judá! ¡Allá puedes comer, y allá puedes profetizar! {7:13} No profetices más aquí en Betel, porque aquí está el santuario del rey, y ésta es la capital del reino.» {7:14} Amós le respondió a Amasías: «Yo no soy profeta, ni hijo de profeta. Soy boyero, y recojo higos silvestres. {7:15} Pero el Señor me quitó de andar tras el ganado, y me dijo: “Ve y profetiza a mi pueblo Israel.” {7:16} Así que, oye ahora la palabra del Señor: Tú me dices que no profetice yo contra Israel, ni hable en contra de la casa de Isaac; {7:17} por eso, el Señor te dice: “Tu mujer se prostituirá en plena ciudad; tus hijos y tus hijas caerán a filo de espada, y tu tierra será fraccionada y repartida; tú morirás en un país impuro, e Israel será llevado al cautiverio, lejos de su tierra.”» {i8:1} El cesto con fruta de verano {8:1} El Señor también me hizo ver esto: Me mostró un cesto lleno con fruta de verano, {8:2} y me dijo: «¿Qué ves, Amós?» Yo respondí: «Veo un cesto con fruta de verano.» Entonces el Señor me dijo: «Ha llegado el fin de mi pueblo Israel. No voy a pasarle una más. {8:3} Cuando llegue el día, en el palacio habrá llanto y no cantos. Por todas partes abundarán los cadáveres, los cuales serán arrojados en silencio.» — Palabra del Señor. {i8:4} Se acerca el juicio contra Israel {8:4} Oigan esto, ustedes, los que explotan a los menesterosos y dejan en la ruina a los pobres de la tierra. {8:5} Ustedes dicen: «¿Cuándo pasará la fiesta de luna nueva? ¡Entonces podremos vender el trigo! ¿Y cuándo pasará el día de reposo, para que abramos los graneros? ¡Achicaremos la medida, subiremos el precio, y adulteraremos la balanza! {8:6} ¡Así podremos comprar a los pobres por dinero, y a los necesitados a cambio de un par de zapatos! ¡Hasta los desechos del trigo podremos vender!» {8:7} Pero el Señor ha jurado por la gloria de Jacob: «¡No voy a olvidar ninguna de sus malas acciones!» {8:8} ¿Y no habrá de estremecerse la tierra por todo esto? ¿Y no habrán de llorar todos sus habitantes? ¡Toda ella subirá como un río! ¡Se encrespará y se hundirá como el río de Egipto! {8:9} «Cuando llegue ese día, haré que el sol se ponga a mediodía. El día estará claro, pero yo cubriré de tinieblas la tierra. — Palabra del Señor. {8:10} »Convertiré sus fiestas en velorios, y sus cantos de alegría en cantos fúnebres. Haré que todos se vistan de luto, que se rapen la cabeza, y que lloren como si se hubiera muerto su único hijo. El final será un día de amargura. {8:11} »Vienen días en que habrá en la tierra una gran hambre, pero no de pan ni de agua, sino hambre de oír mi palabra. — Palabra del Señor. {8:12} »Andarán errantes de mar a mar, y del norte hasta el oriente, en busca de mi palabra, pero no la hallarán. {8:13} »Cuando llegue ese día, la sed hará desfallecer a las doncellas más hermosas y a los jóvenes más fornidos. {8:14} Esos que juran por el pecado de Samaria, y dicen: “¡Va por tu Dios, Dan!”, y: “¡Va por el camino de Berseba!”, caerán para no volver a levantarse.» {i9:1} Los ineludibles juicios del Señor {9:1} El Señor estaba de pie, junto al altar. Yo lo vi, y le oí decir: «¡Derriba el capitel! ¡Que se estremezcan los umbrales! ¡Que se hagan pedazos sobre la cabeza de todos! A los que sobrevivan, los mataré a filo de espada. ¡Ninguno de ellos podrá huir ni escapar! {9:2} Aunque se escondan en el fondo del sepulcro, de allá los sacaré con mi mano. Aunque trepen hasta el cielo, de allí los bajaré. {9:3} Aunque se escondan en la cumbre del Carmelo, hasta allá iré a buscarlos y a traerlos; aunque traten de esconderse de mi vista, y bajen a lo profundo del mar, hasta allá mandaré a la serpiente para que los muerda. {9:4} Aunque marchen al cautiverio delante de sus enemigos, hasta allá mandaré la espada para que los mate. Para su mal, y no para su bien, no les voy a quitar la vista de encima.» {9:5} Cuando el Señor de los ejércitos toca la tierra, ésta se derrite y todos sus habitantes lloran. Y se hincha la tierra como un río, y luego decrece como el río de Egipto. {9:6} El Señor extendió el cielo sobre la tierra, y en el cielo edificó sus cámaras. El Señor llama a las aguas del mar para derramarlas sobre la faz de la tierra. Su nombre es el Señor. {9:7} «¿Acaso ustedes, israelitas, son ante mí diferentes a los etíopes? ¿No fui yo quien sacó de Egipto a Israel? ¿Y quien trajo de Caftor a los filisteos, y de Quir a los arameos? — Palabra del Señor. {9:8} »Mis ojos están atentos y en contra de este reino pecador. ¡Voy a borrarlo de la faz de la tierra! Pero no destruiré del todo la casa de Jacob. — Palabra del Señor. {9:9} »Voy a ordenar que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en la criba, sin que caiga a tierra un solo grano. {9:10} A filo de espada morirán todos los pecadores de mi pueblo, esos que dicen que el mal no se les acercará ni los alcanzará. {i9:11} Restauración futura de Israel {9:11} »Cuando llegue el día, yo volveré a levantar el tabernáculo de David, que ahora está derribado, y repararé sus grietas y reedificaré sus ruinas. Volveré a edificarlo, como en el pasado, {9:12} para que todos aquellos sobre los que se invoca mi nombre tomen posesión del resto de Edom, y de todas las naciones. — Palabra del Señor, que así lo hará. {9:13} »Vienen días cuando los que aran alcanzarán a los que siegan, y los que pisan las uvas alcanzarán a los que siembran. Los montes destilarán mosto, y todas las colinas se derretirán. — Palabra del Señor. {9:14} »Haré volver del cautiverio a mi pueblo Israel, y ellos reconstruirán las ciudades destruidas y volverán a habitarlas; plantarán viñas, y de ellas beberán el vino, y plantarán huertos, y de ellos comerán su fruto. {9:15} Yo los plantaré sobre su tierra, y nunca más volverán a ser arrancados de ella, pues yo se la di en posesión.» — Palabra del Señor su Dios.